EL PONCIANAZO

EL PONCIANAZO

¡Hola, gentío!!! ¿Qué más? ¿Qué tal? ¿Cómo están? ¿Cómo la pasan? ¿Cómo se me tratan? ¿Cómo va la vida? ¿Bien? Me alegro, apreciados lectores de este precioso medio prestador de servicio comunicacional, que por vía digital hace llegar a ustedes todo este interesante contenido. Muchísimas gracias por leernos y seguirnos en la web. Epa: desde este momento en adelante estaré presente en EL HATILLANO.COM para comentar y compartir con ustedes acerca de diferentes tópicos que me llenan de curiosidad y me inducen a colocarme frente al teclado de mi P.C.  Agradezco públicamente a las autoridades de este gran medio, por la oportunidad que me brindan de llegar a todos sus seguidores. Vengo observando de un tiempo a esta parte cómo ha disminuido cada día la capacidad de sonreír y reír de los venezolanos, agobiados por el cúmulo de malas noticias que cada día aumentan y se agravan. Venezuela siempre fue un país de humoristas, donde el que menos corría volaba sacándole el chiste a los más aciagos acontecimientos. Éramos especialistas en reírnos de nuestras propias desgracias y hasta hacíamos gala de ello. Era muy fácil escuchar por ejemplo en estas fechas navideñas chanzas como esta; “¿tú sabes por qué este año no habrá nacimientos en las casas”? “No. ¿Por qué? “¡Porque no hay guey!”… O chistes de este estilo: “¡La virgen María está muy molesta, porque a San José este año lo bajaron de la mula!”… Y versos así: “¡Los tres reyes magos vienen del oriente bravos por los precios del aguardiente!”… Y cantábamos parodias de canciones muy conocidas, como “los zapatos de Manacho”, con letras de la creatividad colectiva: “las hallacas en mi casa son de cartón, son de cartón, de cartón”…jajaja… podríamos ocupar tooodo el espacio del periódico recordando cómo el venezolano se reía de lo lindo, porque en el fondo sabía que estaba en un país libre y era seguro que te comieras una hallaquita con tus familiares, te tomaras un palito de ron con tus vecinos y no te iba a faltar tu bailadita, tu ropita, tus zapaticos y tu guachafita de 24 y 31 por lo menos. Ahora estamos tan aplastados por el nefasto acontecer nacional, que ya ni siquiera reconocemos cuando se nos habla en broma porque todo lo tomamos en serio y nada nos parece chiste. Yo echando vaina le digo a mis familiares y amigos en alguna conversación telefónica o presencial: ¡tengo una burra amarrada en mi patio y cada mañana le saco una buena lonja de muslo para comer con mi familia carne de burra! Y me contestan: ¿verdad?… ¿Y de dónde sacaste esa burra?… ¡Cuidado si te la roban!… O: ¿Y cómo haces para que no se la pudra la nalga a la pobre burra? Y yo les contesto; ¡le pongo azul de metileno! Y ellos: ¿Y dónde consigues azul de metileno? ¡Porque eso está desaparecido!… Caramba, Señooorrr…. ¿dónde ha ido a parar el sentido del humor de los venezolanos? Desde el fin de La Rochela con el cierre de R.C.T.V., el adiós de Cheverísimo y el chao de Bienvenidos, estamos los humoristas luchando cada día más y más, por el rescate de aquel buen humor y aquella alegría que da la democracia y la libertad. ¡Dame mi aguinaldo, no seas tan maluca, yo no quiero hallaca, lo que quiero es… bollo! jejeje… ¡Hasta luego, pueblo amigo! ¡El Poncianazo está contigo! ¡Chao líderes!

 PONCIANO CONDE

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